domingo, 23 de septiembre de 2012

Un soporte a los argumentos expuestos en mi articulo "Los cubanos y la paz en Colombia"

En el articulo de referencia no puse hipervínculos, que permitieran leer otros documentos referidos en el mismo, incluido el articulo de Raúl Rivero que motivara la reflexión. Ahora enmiendo ese error y reproduzco además un fragmento del libro de memorias de Alvaro Uribe Velez, el cual es citado a partir de en un articulo de la revista Semana.

En esencia el fragmeto narrado por Uribe Velez da fe de lo planteado en el articulo referido: 1- Que los gobernantes colombianos, incluyendo al mas apasionado de la "derecha", han sostenido cordiales relaciones con La Habana. 2- Que lo han hecho porque el gobierno cubano les ha resultado un mediador útil.

Para que puedan juzgarlo con su propio criterio reproduzco en extenso la cita.

"Una llamada desde la Habana 

Fidel Castro medió en el escándalo por la captura de Rodrigo Granda en Venezuela.

“–¿Uribe? 

–¿Sí? 

–¡Aaaah! ¡Sabía que ibas a estar despierto! ¡Eres un ave nocturna como yo! 

Era la voz de Fidel Castro. 

El presidente Castro y yo nos llevábamos muy bien –para sorpresa de algunos, y en los últimos años habíamos hablado en varias ocasiones(…) Aquella noche de 2005, el presidente Castro llamaba en carácter de pacificador. Al oír su voz comprendí la importancia de la llamada. Chávez tenía en él un modelo a seguir, y su influencia en Venezuela era enorme…Escuchaba en la cama mientras Lina dormía a mi lado. Habló durante más de 30 minutos, interrumpiéndose solo para preguntar: –¿Todavía estás ahí, Uribe? 
Justo antes del amanecer abordó el motivo de su llamada. Tenía una idea para resolver la situación (de la captura en Venezuela de Granda): ambas partes debíamos concentrarnos no en lo que había sucedido, sino en el futuro; Venezuela se comprometería a mejorar el patrullaje de sus fronteras, y Colombia declararía su intención de no realizar otra operación como la de Granda(…)Pocos días después de nuestra conversación, Lina y yo recibimos, en nuestra casa de Rionegro, una visita secreta del viceministro de Relaciones Exteriores de Cuba y de su embajador en Bogotá. Traían una carta del presidente Castro, en la que –con una redacción impecable– exponía en detalle el marco para desactivar la crisis. Di mi opinión a los cubanos y al día siguiente viajaron a Caracas con la respuesta”.


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