domingo, 8 de septiembre de 2013

Descarga IV: De los migrantes.

DESCARGA: La “descarga” es una expresión espontanea, informal, un desahogo, un dejar fluir emociones o ideas.

Algún día de esos muchos días del migrante, te descubres en un velorio llorando un muerto. Ese raro día en que te toca sembrar en un cementerio que consideras lejano a un amigo de esos conocidos por allá por esas tierras que amas pero no consideras aun tu patria, te das cuenta que ya eres de ahí. No importa lo que diga tu pasaporte. No importa lo que pregones. No importa lo que crean tus vecinos. Un pedazo de ti ya se pegó a esa tierra. Ellos, los de allí, aunque quizás no lo digan y ni siquiera se lo digan a si mismos, también se darán cuenta al ver la lagrima de que que no hay remedio.

La fragilidad de una lágrima te revela cuando te has puesto enraizado en ese lugar. Y si cometes la imprudencia de imaginar que puedes regresar a tu patria, a tu ciudad, a tu barrio, a los frijoles de la abuela, descubrirás que ya en tu vida hay otras ciudades, otras calles, otras casas otros sabores que también son objeto de nostalgia. Eres un hombre entonces del mundo si lo quieres decir bonito o una cabrón condenado a la nostalgia si quieres echártelo a la cara sin remilgos, porque no se puede tener más de una patria  y estar en todas a la vez. 


Un día en que no vengas de un entierro podrás mirarlo con otros ojos.  Podrás pensar que tienes más sabores, mas lugares, mas amigos, mas patrias. Podrás pensar que tu mundo es más ancho o que tienes el corazón más grande y por eso te caben en el todos los amores sin que ninguno estorbe al otro. Pero hoy vienes de un entierro y acabas de descubrir que tu vida también se hizo aquí. Acabas de saberte parte de este mundo y eso te sobresalta sin saber por qué.

viernes, 6 de septiembre de 2013

VII



Cuando cruces el abismo
daña el puente, daña, daña…
rompe sin furia y sin saña,
di “no hay regreso” tú mismo.
Sentirás como que un sismo
te deja solo y sin piso,
sentirás como un aviso
de la muerte y de la vida,
sentirás como una herida
y te verás de improviso.

IX

El camino es circular
y tiene un  algo de abismo.
Ya tú  no eres el mismo
como no lo es  el lugar.
Entonces, el regresar
termina siendo pues nada,
un consuelo, una bobada
que no sana ni es razón.
El regreso es la ilusión
de quien no tiene más nada.

martes, 16 de julio de 2013

LA EDUCACIÓN Y EL MERCADO

A partir de un artículo donde Carlos Alberto Montaner cuestiona la legitimidad de las demandas de los estudiantes chilenos se ha generado una interesante polémica entre este y el profesor Haroldo Dilla Alfonso. El rifirrafe ya dura varios artículos de parte y parte. En el  último de los escritos por Montaner, este niega la existencia del neoliberalismo, “...el neoliberalismo, en realidad, no existe. Se trata de una etiqueta negativa muy hábil, aunque falazmente construida”. Se deduce de sus palabras que concibe al termino en cuestión como un epíteto infamante que solo tiene la finalidad de desacreditar.

Para no entrar en discusiones bizantinas convengo en no usar la palabra “neoliberalismo” y referirme en cambio a esa noción de liberalismo que confiesa profesar el señor Montaner, según la cual “ el mercado es mucho más eficiente y moralmente justo en la creación y asignación de riquezas que la actuación de los comisarios guiados por los lineamientos del partido de gobierno. Voy a desentenderme de las palabras “comisarios” y “lineamientos del partido” que automáticamente inducen al universo del “socialismo”. Nada más facilista que comparar un extremo con el otro: la ley de la selva del mercado vs el control feudal de la economía del campo socialista. En ese escenario que entre el diablo y escoja. Me centraré en el asunto de mercado.

Esa noción de “liberalismo” (a la que según Montaner sus detractores le ponen el prefijo “neo”) sostiene la idea de que el mercado es el gran regulador de la sociedad. El problema que esa teoría presenta en la práctica es que la “libre competencia” en la que se sustenta no es una competencia entre iguales. De antemano se sabe quién va  a perder. ¿Puede, por ejemplo, competir con posibilidades de ganar un campesino colombiano que no recibe subsidios con un campesino norteamericano que recibe altos subsidios? ¿Puede competir el productor de un país con inadecuada infraestructura vial con  otro que vive en un entorno más competitivo? “Que compita en aquello en lo que puede ganar” les dicen los artífices de ese liberalismo que no quiere denominarse “neo”. Por ejemplo, deje de cultivar maíz y cultive flores. ¿Están dispuestas las grandes potencias mundiales a dejar de producir los alimentos necesarios para la subsistencia de su pueblo y producir otras cosas más rentables? De ninguna manera, los alimentos tienen una importancia estratégica desde el punto de vista militar y no se puede ceder su control. Claro, a los países subdesarrollados si se les recomienda que se concentren en producir aquello en lo que no tiene  competencia, que cultiven flores, frutos exóticos, materias primas.

¿Puede competir un joven que solo ha podido estudiar hasta el bachillerato con otro que tiene formación universitaria?  Desde luego que no. Si quiere competir debe estudiar. Y si quiere estudiar debe pagar, según las creencias de Montaner. El problema es que hay una inmensa mayoría que no puede pagar. No se trata de que “sean adultos”  para unas cosas y para otras no, se trata de que no tienen la capacidad económica.

Dejar la educación universitaria a la “libre” regulación del mercado, es condenar a los sectores sociales más desfavorecidos a permanecer en esa condición de inferioridad. No se trata de la capacidad de esforzarse o de la capacidad intelectual, se trata de oportunidad. Hay talentos nacidos en esos estratos que jamás se desarrollarán, no tendrán la oportunidad. Hay grupos sociales que requieren de un apoyo externo para salir del círculo de la pobreza. Las becas son un paliativo, pero la solución es una política educativa incluyente que no es posible con la regulación "natural" del mercado.

Un país que no le apuesta a la formación de su capital humano, pierde “competividad”, termino caro a los liberales modelo Montaner (nada personal contra el señor Montaner, solo una forma de decir con claridad a qué tipo de pensamiento liberal me refiero sin decir el termino neoliberal que tanto le molesta). La existencia o no de mano de obra calificada permite o dificulta el establecimiento empresas y la productividad de las mismas. La formación universitaria no solo tiene como finalidad la obtención de un empleo, tiene la función de formar ciudadanos más capaces, con mayores conocimientos y habilidades, que puedan agregar mejores procesos y mayor capacidad de innovación en la producción, los servicios y la dinámica socioeconómica en general.

Cuando se exacerba la fe en el mercado y se aplica de manera ciega, se pasa de una economía de mercado a una sociedad de mercado. Entonces el valor supremo de la sociedad pasa a ser el valor de cambio, es decir: la plata. Todo aquel valor que no tenga la capacidad de convertirse en valor de cambio, es decir, en dinero, carece de importancia y en mayor o menor medida será relegado. Eso es grave, sobre todo porque si se cierra posibilidad de ascenso social  mediante la formación y el trabajo, entonces para los desposeídos solo queda la ruta de las lucrativas actividades ilegales. A veces a uno le da la sospecha de la “revolución” (es decir, la transformación de la sociedad) en Latinoamerica la hicieron los narcos y no la izquierda que la pregonaba. Claro, que son unos los cambios que los de izquierda y otros los que en la practica de produjeron y por supuesto que cambio no es igual a mejoría; digo solo que transformaron la sociedad: cambiaron el lenguaje, la estética de los cuerpo, las practicas económicas y crearon nuevos ricos o pasaron pobres a clase media. 

La lógica del mercado ha generado una peor distribución de la riqueza. En los últimos diez años en los países de América Latina  donde se han implementado los credos económicos liberales del tipo que promueve el señor Montaner, el reducido grupo de ricos es más rico y la capacidad adquisitiva de la clase media y de los pobres es menor. Cuando se cuestiona la ineficacia del modelo sus defensores recurren a la comparación con el otro extremo, el modelo feudal impuesto por el socialismo, como si la inoperancia del uno fuera prueba de las bondades del otro. Solo recurriendo a esos malabarismos afirmarse que “el mercado es mucho más eficiente y moralmente justo en la creación y asignación de riquezas”. ¿Es moralmente justo el sistema con el que se están haciendo la distribución de la riqueza hoy? ¿Es posible decir semejante cosa sin sonrojarse?


Los cuestionamientos a los preceptos liberales del tipo que Carlos Alberto Montaner profesa no son sofismas inventados solo para desacreditar al pensamiento liberal, son desacuerdos concretos con unas prácticas inequitativas que lesionan el tejido social, con un credo económico que beneficia a los fuertes y perjudica a los débiles. Si ese es el pensamiento liberal, nuestros liberales son muy conservadores, acogiéndome a la más peyorativa  de las nociones de conservador que exista.

sábado, 13 de abril de 2013

DESCARGA III: CUBANOS.


DESCARGA: La “descarga” es una expresión espontanea, informal, un desahogo, un dejar fluir emociones o ideas.


Hoy fundamentaré mi descarga en dos ideas básicas:
1    1-    Desde el punto de vista político hay una polarización enorme en la sociedad cubana,  la misma es apenas natural si nos atenemos a la historia del país y esta circunstancia es tremendamente desfavorable para la consecución de un futuro más amable para los cubanos.
2   2-   Es este un momento en el que se hace necesario cuestionar la forma en que ventilamos nuestras diferencias.
Como se ve son dos afirmaciones de Perogrullo: nada más evidente que la enorme vehemencia con que los cubanos discutimos de política y que al daño que esta intolerancia nos hace necesitamos ponerle coto ya. Así planteado parece un problema sencillo, pero no lo es. Cada uno de los supuestos "bandos" (que parecen ser dos, pero en realidad son muchos, porque no hay bloques homogéneos) tiene su devenir, sus razones y sus dolores.
Tal vez sea oportuno aclarar que eso que denomino como "sociedad cubana" se refiere a un conjunto diverso y disperso. Algo así como todos los cubanos, dondequiera que estén, y de cualquier manera que piensen. Esa sociedad cubana nunca ha sido un nido de rosas y siempre ha navegado entre múltiples conflictos y contradicciones. Bástenos el ejemplo de que nuestros próceres de la guerra de independencia tenían innumerables confrontaciones entre sí.
Esa polarización tuvo un punto de giro importante con el golpe de estado del 10 de marzo de 1952. Las reacciones a ese cuartelazo no se hicieron esperar y el país terminó sumido en una guerra civil que tuvo su desenlace el primero de enero de 1959. La guerra, como toda guerra tuvo muertos, torturados, heridos y en consecuencia los dolores y rencores anexos. Pero el primero de enero no fue el inicio de una etapa de concordia sino la apertura de un nuevo capítulo de la polarización interna en el país. La "intransigencia revolucionaria" dividió a los cubanos en dos grupos irreconciliables. Se estaba "con la revolución" o "contra la revolución". Y el que no está conmigo está contra mí. Fidel Castro logró un apoyo grande de la población cubana. También tuvo desde el primer momento resistencia. Prueba de ello (para solo citar dos ejemplos emblemáticos) es la prisión de Huber Matos y la aun interrogante desaparición de Camilo Cienfuegos.
Dentro de ese esquema general hay elementos particulares. El primero es la resistencia guerrillera al gobierno de Fidel Castro. Los que nacimos en la década del 60 del siglo pasado y vivimos en Cuba apenas alcanzamos a entender las magnitudes de ese fenómeno de manera reciente, aun cuando parientes nuestros murieron en esa gesta. Fue una resistencia armada que duró hasta 1967. Otra vez, como en toda guerra, hubo crímenes, muertos en combate, desplazamientos y por ende acumulaciones de dolores y de odios. Otro factor de extrema gravedad por su incidencia en la comunidad cubana lo constituye la prohibición para emigrar de manera legal y la prohibición para regresar a aquellos que emigraron de una u otra forma en contra de la voluntad del gobierno cubano , esa ha sido una de las más grandes fuentes de sufrimiento para la sociedad cubana. En todas las familias cubanas hay migrantes, todos tenemos a seres queridos lejos, con la incertidumbre de no saber si habrá reencuentro antes de la muerte. Somos familias  fragmentadas.
Ese espíritu de guerra constante lo hemos vivido a lo largo de toda la vida. Una guerra que a veces es guerra, otras es represión, otras es sabotajes y actos terroristas y en otras vulgar neurosis y manipulación psicológica. Mi generación fue educada en la intolerancia, en el irrespeto hacia lo diferente. Hay quienes aun creen honestamente en esos dogmas. Y los practican. Otros lo hacen según la oportunidad, pero de los oportunistas no quiero hablar aun. Me refiero a las personas que actúan por convicciones. No importa como califiquemos eso de que están convencidos o las causas por las que se convencieron o fueron convencidos.
Cualquier debate entre cubanos ha estado atravesado y enrarecido por el sesgo ideológico que esa confrontación impone. Es decir, la nuestra es una nación que lleva largo tiempo sometida a procesos de confrontación y violencias de diverso tipo. Cuando digo de diverso tipo me refiero a que cada grupo contiende con el otro, pero también tiene conflictos internos. Los opositores contienden entre sí, el exilio se confronta sistemáticamente y a nivel interno el poder hegemónico controla muchas cosas, pero no controla todas las diferencias internas, bueno, a veces las impulsa y las usa para afianzar el control de la manada. Si esos han sido los conflictos de la sociedad cubana en su conjunto, cada grupo a tenido los suyos particulares (los negros, las mujeres, los homosexuales, los rockeros, los enfermos del VIH, los marielitos y un largo etc.).
Todo este largo recorrido, que en cuanto a historia es más que somero e impreciso, solo tiene el propósito de ilustrar con algunos datos, las razones de nuestros dolores. Somos un pueblo que ha sufrido. Y nuestra música, nuestro baile, nuestros chistes y nuestra guachafita pueden enmascararlo, pero no evitarlo.
A esta situación de base pongámosles ahora sí unos oportunistas y politiqueros en la Habana y otros en Miami, todos sustentando su posición y poder en la confrontación entre las dos orillas. Que la intolerancia de Miami es mas verbal que física mientras que en La Habana si hay golpizas, detenciones y otras formas de violencia es algo que también es cierto. Pero la intolerancia en esencia es la misma.
Esta ha sido un descarga siento que "tabacosa" y poco simpática, pero no encontré otra ruta para llegar al punto que me interesa: Los cubanos tenemos razones para estar dolidos y por ende justificaciones para nuestras reacciones y para nuestra intolerancia. Y cuando digo "cubanos" hablo de los cubanos comunes y corrientes, que somos mayoría y no de los políticos o los logreros de ocasión. A pesar de esas razones debemos encontrar otras maneras de debatir las diferencias de opiniones que nos permitan no solo ratificar los puntos en que somos divergentes, sino también validar aquellos en los que coincidimos. Se trata de sentarnos a reflexionar juntos y no de discutir a ver quién gana. Sólo por ese camino encontraremos la posibilidad de convivir y trabajar juntos por un futuro mejor. Futuro: prostituida palabra a la que no me da la puta gana de renunciar. Sueño con una Cuba próspera, diversa y divergente, pero capaz de convivir y de llegar a acuerdos. El pasado no lo podemos cambiar, el futuro en cambio está por definirse como será. Ninguno de los dolores pasados los puedo remediar, pero no quiero que mis hijos o mis nietos vivan una vez más el mismo ciclo. Sé que no puedo cambiar los gobiernos ni los ejércitos, pero puedo practicar en mi relación con los demás aquello en lo que creo.
Y no me propongo hacer una campaña, un partido o algo así porque estoy seguro que aun el mejor concebido y con la mejor intención seguro se tuerce por el camino. Me limito a tratar de practicarlo yo y compartirlo en una descarga, por si a alguien le suena y a su cuenta y riesgo decide practicar lo mismo.

Disculpen si esta que me salió es una descarga latosa, pero me cansa tanta jiña entre cubanos.

lunes, 29 de octubre de 2012

Pedro Luis Ferrer.


DESCARGA: La “descarga” es una expresión espontanea, informal, un desahogo, un dejar fluir emociones o ideas.

Descarga II: Donde comparto mi entusiasmo por la obra de Pedro Luis Ferrer y digo que lo que lo convierte en un tipo realmente importante es su condición de músico, de muy buen músico.

    
“Murió Pedro Luis Ferrer,
murió gordo como un cerdo,
murió sin saber por qué,
murió por  no estar de acuerdo.”
                   (Epitafio anónimo)

Cuentan que por allá por  los años 70 o principio de los 80, un grupo de artistas, bohemios, jodedores (o todas juntas en el mismo ser), que se reunían en la  heladería Coppelia, en la Habana, se dedico escribir “epitafios” a personas del mundillo artístico y cultural. Estos epitafios, perduran en tradición oral (no se si alguien los recopiló), como de autor anónimo, pues aunque las autorías fueron un secreto a voces en esa época, nadie estaba en capacidad de asumir públicamente la responsabilidad por la dureza de las afirmaciones. Punzantes, perversos algunos, terribles siempre; también resultaron en su inmensa mayoría tremendamente acertados en revelar características de los destinatarios.

En el caso de Pedro Luis Ferrer, el autor, cual pitonisa afortunada, acierta en tres aspectos importantes: el sobrepeso, la capacidad de disentir (con respeto, con altura, sin “jiña”, pero con absoluta contundencia) y de plantear interrogantes complejas. Este, como todo vituperio que se respete, deja por fuera las virtudes más glamorosas del destinatario y en consecuencia hace caso omiso del único atributo por el que en verdad este señor es un personaje imprescindible en la vida cubana de este fin y principio de siglo: Su condición de músico.

Músico: ese es el mejor sustantivo que encuentro para definir a Pedro Luis Ferrer.  Musico “de la gorra a los spikes”. Músico, en la inmensidad que puede alcanzar esa palabra. Quien no lo conozca y quiera tener una idea de lo que estoy diciendo que haga doble click aquí. Encontrará el Romance de la niña mala: una guitarra, una voz y una historia. Nada más y nada menos. Con un tema como ese, muchos cantantes se sentirían satisfechos, pero con este tema Pedro Luis solo estaba empezando.
Iniciado en el rock, Pedro Luis ha transitado por diversos géneros como cantante, compositor o instrumentista. Perdón, como sobresaliente cantante, fantástico compositor o brillante instrumentista. A cualquier cosa que haya hecho se le puede poner un adjetivo elogioso, póngale el que sea de su gusto. Escuche esto: La tarde se la puesto triste. Como si fuera guaguancó, pero con tambores batá, los coros son otra moña y la voz es… su voz. (OJO: Debido a que la obra de Pedro Luis se dejó de difundir en Cuba a partir de su postura independiente y crítica, conocemos lo que ha creado en los últimos veinte años mediante el traspaso de mano en mano de grabaciones hechas en su estudio  o en presentaciones en vivo; ese material ha sido colgado en internet por algún admirador. Esa es la causa de las imprecisiones en los títulos de muchas de sus canciones, este es uno de ellos).

Ahora, si musicalmente este hombre es un monstruo, póngale atención a la letra del anterior tema o a este: Espuma y arena. Como para dedicarlo ¿no? No voy a cae en el recurrente cliché de calificarlo como “poeta”, pero por ahí más o menos va la calidad de muchas de las letras de las canciones que compone este señor.

Canción “protesta” o “social” se llamó en Suramérica a ese movimiento espontaneo de cantautores que desarrollaron temáticas relacionadas con situaciones sociales o injusticias.  Pedró Luis se ajusta perfectamente a esa denominación y tiene una coherencia admirable en ese sentido. En muchas de sus canciones hay un aire de denuncia y “protesta”, que es mucho más efectivo porque no es melodramático y plañidero sino que está atravesado por el humor. Ironías, sutiles toques, combinadas con una eficaz descripción de situaciones o analogías puestas ahí, para el que entienda. Un ejemplo: Como viviré, mi cholita. Y otro: Tengo un amigo palero. Denuncia pura y dura con ironías y sarcasmos “…ahora lo estoy despidiendo porque se va para angola”.   Interesante metáfora que pone en la misma persona al “combatiente internacionalista” exaltado por el gobierno y el marginal menospreciado. Eso merecería una descarga aparte, pero sería una descarga muy política y la política pura se convierte en pura pendejada con excesiva frecuencia. Sigo con la música.

Uno de los primeros temas con que Pedro Luis Ferrer fue reconocido en Cuba fue La vaquita Pijirigua. Retoma el hilo de la tradición humorística que tiene larga presencia en la música tradicional cubana (recordemos aquello de “… camarones cómo están los mamoncillos / mamoncillos dónde están los camarones / que la tropa se me ponga calzoncillos / pa que no haya que lavar los pantalones…”).  Como me gusta hablar español es otro tema emblemático de esa veta jocosa.

No me voy a defender es una declaración ética, una interpelación no solo al gobierno sino a la sociedad que naufraga en la doble moral impulsada desde el estado e incubada en el temor. Sin heroísmos histriónicos ni suicidios, “simplemente”, no desde lo que “usted” debe hacer, sino desde lo que “yo” he decidido. “No me voy a defender / del diablo cuando se acerque / cuando me ponga en el fuego / me quemaré simplemente...”

La censura impuesta a Pedro Luis en Cuba, unida a su decisión de permanecer en la isla, ha hecho que su obra no esté disponible en la misma medida en que lo está la de otros autores. Me hubiera gustado compartir aquí Tataito, Ananá Oye, Mario agué y algunas otras, pero no las encontré. Si pude encontrar Son de la suerte esdrújula.

Pedro Luis es un hombre con ideas de eso que han llamado de izquierda. A algunos eso les fastidia, a otros les agrada y a otros les resbala. Sobre esos temas se puede discutir mucho. Para mi, Pedro Luis Ferrer es un hombre coherente, cuyos actos coinciden generalmente con sus palabras. No es un Dios, no es un héroe, no es traidor. Es un músico. Y al final, a mi no me importa lo que sea. Todo lo que pueda ser es contingente. Importa su obra. Importa que es músico, “tronco e músico”.

Y apago el tabaco. Se acabó la descarga de mi parte. El que quiera descargar puede hacer click en comentarios.

martes, 2 de octubre de 2012

LA DESCARGA.


Descarga primera: donde expongo la sinrazón de la descarga y advierto que puede seguir lloviendo.

La “descarga” es una expresión espontanea, un desahogo, un dejar fluir emociones o ideas. Si bien el termino parece haber nacido en el mundo de los músicos, contexto en el que lo recoge el Diccionario de la Real Academia  Española  (… Actuación musical, espontánea o programada ... ante un público reducido), pronto fue usada en otros ámbitos. No sé si la vocación jazzística de tantos músicos cubanos tuvo que ver  con esta práctica, pero lo cierto es que resulta normal que varios músicos se reúnan entre sí o con pocos amigos para “descargar”, es decir, improvisar, tocar lo que se les venga en ganas sin mayor ensayo o compromiso. De ahí debe haber nacido la costumbre de llamar descarga al momento en que a un instrumentista hace un solo dentro de un número. O quién sabe de dónde lo apropiaron, el caso es que ahí está el síndrome de la descarga. Y anda regado por el mundo, en el corazón de todos los cubanos que un día “cogieron su hembra, su apero y su arreo” y siguieron “el camino del pueblo hebreo” en busca de “otra luna”.

Siguiendo esa línea,  cualquier charla llena de espontaneidad y simpatía es una descarga. El día en que uno está con una predisposición especial para compartir sus ideas y emociones, pues uno está descargoso. Descargar es abrirse a lo improvisado, lo sincero, lo creativo. Ojo: también se le llama descarga al  regaño, recogido por la que “limpia, fija y da esplendor” como acción de reprender. En ese caso también refiere a algo espontaneo, improvisado, a un desahogo, pero de rabia y de disgusto y en verdad ese tipo de “descarga” no es simpática y no le dedico más espacio.

Descargarle a una mujer es desplegar todas las habilidades de seducción, especialmente las verbales, en busca de lograr su conquista o por lo menos hacer un divertido intento. También es sinónimo de afición: se le descarga al ajedrez, a los libros, a la filatelia… a lo que a cada quien le guste, siempre con la condición de que el acto implique un poco de pasión.

Me gusta el término descarga.  Las frustraciones, las alegrías, las ideas, las visiones, las pasiones lo cargan a uno. Esa carga, aun la positiva, agota. Es necesario liberar eso, descargarse, descargar. Nada más sabroso, sano, gratificante que encontrar una guitarra, un piano, una mujer, unos amigos con los que descargar lo que se amontona en la cabeza, en el corazón o en cualquier parte de nuestra frágil humanidad. Contar la novela que no has escrito, las vidas que no has vivido aun, las pasiones que te inundan, las tristezas que te tocan, las ilusiones, las fantasías, los caminos que podrían ser.

Si, por ejemplo, suena un nombre: “María”;  en la descarga puede ser Michael Jackson, niño y negrito aun, cantando como un dios y después,  la guitarra de Carlos Santana y el coro que repite “maría, maría…” que hace crossfade con el “ave maría” entonado por Luciano Pavaroti. De ahí caemos en la novela de Jorge Isaac, se pasa por María Magdalena, quizás la única puta que todos nombran con respeto, se navega con Cristóbal Colón en la Santa María y se aterriza otra vez en La Habana, en el barrio Jesús María, en la Habana Vieja de todos los amores. Una descarga tras la fugacidad de un nombre. ¿Qué queda de todo eso? Nada. La descarga no pretende dejar nada, aunque siempre perdura el vestigio de una ruta, la ilusión de un camino que después, quizás, el descargoso se atreva a recorrer. Y si no lo recorre no importa, esas vidas posibles también son nuestra vida.

La descarga no es rigurosa, pulida ni perfecta. No es académica, verificable, justa o mensurable. Mañana no hay que ser coherente con lo que se diga hoy. La descarga es.. solo es. Aspira a tener unos destellos, un instante compartido, un chispazo y ya. La descarga no es rentable, no tiene plan ni calendario. La descarga es una terapia, una mesa de trueque, una fogata. Arrímese si gusta o escape.  Advertido está, si se asoma por aquí corre el riesgo de encontrar una  “descarga”.